jueves, 26 de mayo de 2011

Desencantamiento y revolución (Conocimiento y sociedad en la modernidad) de José Gómez Di Vincenzo y Ariel Mayo



¿Con qué objeto tratar en un libro los problemas epistemológicos de las Ciencias Sociales? ¿Es que estos problemas no fueron resueltos todavía?

El presente trabajo busca introducir algunos de los problemas centrales que los científicos sociales deben enfrentar para construir conocimiento, problemas a menudo borrados de los programas académicos. En contra del clima intelectual reinante, las distintas concepciones teóricas formuladas en el ámbito de las Ciencias Sociales no son equivalentes ni intercambiables y en contra del todo vale (o del todo es relativo, que no es más que otra forma de expresar lo mismo), es importante destacar las diferencias en las respuestas que las distintas propuestas teóricas dieron a los principales problemas puesto que las mismas responden a diferentes posicionamientos ideológicos.

El tratamiento con el que distintos intelectuales en diferentes contextos y épocas pretendieron resolver problemas tales como el de la distinción del todo y la parte, la esencia humana, la objetividad del saber construido y la concepción y modo de resolución del conflicto social constituye el punto de partida a partir del cual, se elaboraron las distintas propuestas teóricas en el ámbito de la Filosofía Social y Política y posteriormente, en Ciencias Sociales. Estos problemas se incluyen dentro del ámbito de la Epistemología de las Ciencias Sociales y la resolución de los mismos dispara una serie de reflexiones centrales en el marco del proceso de elaboración de los distintos modelos epistemológicos a partir de los cuales, se pretende legitimar el saber construido. Este recorrido nos llevará a desarrollar algunos puntos centrales de la Filosofía Moderna y concretamente, la Filosofía Social y Política.

Las distintas teorías sociales y los modelos epistemológicos nacidos en el S XIX, surgen como producto de un determinado marco estructural, conformado por las relaciones de producción de la vida material, relaciones entre seres sociales dependientes unos de otros para su supervivencia y que, para reproducirla su existencia, necesitan desarrollar las fuerzas productivas que les permitan transformar la naturaleza para su beneficio. Desde esta perspectiva, el análisis de las distintas formas de dar tratamiento a los problemas epistemológicos no puede dejar de lado una debida contextualización y su correspondiente análisis.

Los filósofos modernos tuvieron que realizar un esfuerzo considerable por dar respuesta a los diversos problemas epistemológicos que se les plantearon al momento de construir una teoría que explicase cómo se funda el orden social, el poder y la legalidad. Es a partir de los tremendos cambios provocados por la aparición, expansión y desarrollo del capitalismo que puede entenderse la magnitud de los aportes conceptuales llevados a cabo desde la teoría social en este período histórico. Así, los trabajos teóricos producidos plasmaron en el plano de las ideas, los cambios dados a nivel de la producción y reproducción de los medios de existencia de los seres humanos. En efecto, los filósofos modernos deben apelar a nuevas y originales estrategias si desean dar sustento a un nuevo orden social. Estos aportes son fundamentales para comprender no sólo el futuro desarrollo de las distintas disciplinas sociales sino también una parte importante de la historia del modo de producción capitalista; todos estos, temas que el futuro científico social no puede dejar de soslayar. La historia de la teoría social muestra que lejos de existir una única concepción del orden, su fundamento y el lugar que ocupa el conflicto en las sociedades estas perspectivas son múltiples y variables. Y la historia nos enseña que la burguesía, lejos de quedarse esperando que los cambios se den por arte de magia, es ella misma la protagonista de las transformaciones que la llevaron primero, al poder a nivel material y luego, a tornarlo hegemónico en el plano de las ideas gracias a la producción y reproducción de su ideología. Sin embargo, parece ser que tanta enseñanza histórica no alcanza para darnos cuenta de ciertas cosas. La epistemología combinada con un fuerte compromiso por crítica puede convertirse en una herramienta que nos permita mantenernos en guardia frente a ciertos discursos que bajo la máscara de la academia pretenden vendernos espejitos de colores ¿No será ya el tiempo de retomar aquella tesis que sostiene que no se trata de interpretar el mundo sino de transformarlo?




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