martes, 12 de abril de 2011

Apuntes sobre las Notas críticas al “Ensayo Popular de Sociología” elaboradas por Antonio Gramsci. (Novena parte)

En esta oportunidad nos concentraremos en el análisis del tratamiento que Gramsci da a dos cuestiones relacionadas con el desarrollo científico-tecnológico: ciencia e instrumentos científicos y el instrumento técnico.

Por José Antonio Gómez Di Vincenzo



Gramsci va a cuestionar  la relación fuerte, “como causa y efecto”, entre el desarrollo de los instrumentos científicos y el progreso de la ciencia que Bujarin postula en el Ensayo Popular. Sostiene que esto se da como consecuencia lógica del modo en que en el manual se concibe la función del “instrumento de producción y de trabajo”. Dicho fundamento parte de la concepción loriana que sustituyó arbitrariamente la expresión “fuerzas productivas” o “relaciones de producción” por “instrumento técnico”.

Achille Loria (1857 – 1943) es considerado el gran teórico del socialismo agrario. El economista y sociólogo italiano estudió el problema de la distribución de la riqueza y el de la propiedad de la tierra. Loria fue uno de los mayores divulgadores de la obra marxiana en Italia. Sin embargo, como señala Gramsci, Loria incurría en un grave error a reducir toda la densidad de categorías tales como “fuerza productiva” y “relaciones sociales” a “instrumento técnico”. En su perspectiva de desvanece la compleja serie de entramados y relaciones entre las primeras dos categorías al dejar de lado el análisis dialéctico.

Como sea, Gramsci, siempre rápido y perspicaz a la hora de plantear cuestionamientos, se pregunta: “Si la historia de las ciencias puede reducirse, como afirma el Ensayo, a la historia de sus instrumentos particulares, ¿cómo se podrá construir una historia de la geología?” Ciencia que como sabemos, desde que nace, emplea siempre el mismo instrumento: el martillo. Los progresos técnicos del matillo son incomparables con los de la geología. (p. 46 y ss.)

Según el marxista italiano la historia de las ciencias no se puede documentar materialmente a partir de los desarrollos de los instrumentos de los que las mismas se valieron ni de los desarrollos de las máquinas que han surgido como aplicación del conocimiento científico porque los principales instrumentos del progreso científico son de orden intelectual e incluso político. Ahora bien, estos instrumentos intelectuales son históricos y socialmente construidos. Gramsci pone el ejemplo del descubrimiento del origen de los manantiales; descubrimiento que se da entrada la modernidad, en la época de la Enciclopedia, y gracias a la expulsión de los fundamentos teológicos y de la filosofía de Aristóteles del campo científico.

Por otra parte, Gramsci señala que si fuera cierta la tesis propuesta en el Ensayo Popular, no existiría ninguna diferencia entre la historia de la ciencia y la historia de la tecnología. Por cierto, existen y varias. Sobre todo meta-históricas que no podemos desarrollar aquí. Por demás, la tesis se desploma cuando consideramos, por ejemplo, casos como el de la matemática cuyo desarrollo no demanda de ningún instrumento técnico pero que se convierte, sobre todo a partir de la modernidad, en instrumento para el resto de las disciplinas.

Por demás, en el manual de Bujarin, existe una errónea concepción del instrumento técnico. Como decíamos ello se relaciona con la influencia de las tesis lorianas. Efectivamente, Loria reinterpreta el famoso Prólogo de 1859 de la siguiente manera:

“A un determinado estadio del instrumento productivo corresponde, y sobre él se erige, un determinado sistema de producción y, por tanto, de relaciones económicas, las cuales forjan todo el modo de ser de la sociedad. Pero la incesante evolución de los métodos productivos genera tarde o temprano una metamorfosis radical del instrumento técnico, el cual hace intolerable aquel sistema de producción y de economía, basada en el estadio anterior de la técnica. La forma económica envejecida es destruida entonces mediante una revolución social y es reemplazada por una forma económica superior, correspondiente a la nueva fase del instrumento productivo”. (Loria en La terra e il sistema sociale)

De este modo, Loria pasa de un reduccionismo economicista a un reduccionismo y determinismo tecnológico. En efecto, por el contrario una buena lectura de las tesis marxianas indica que el instrumento técnico no es la única causa del cambio social. El desarrollo o progreso es condicionado por factores materiales pero dichos factores son múltiples y se relacionan dialécticamente. Según afirma Gramsci, citando a Croce, Marx nunca se propuso indagar causas últimas, “su filosofía no era tan barata. No había coqueteado en vano con la dialéctica de Hegel para buscar después las causas últimas”. (p. 49)

En líneas generales, Gramsci reprocha a Bujarin el hecho de que en el Ensayo Popular no esté precisado el concepto de estructura, de superestructura y no se comprende con claridad qué es el instrumento técnico. Este último concepto se concibe de un modo tan general que bien puede ser aplicado a un arnés, a los instrumentos musicales o a los tubos de ensayo. Así “partiendo de este modo de pensar barroco, se plantean una serie de cuestiones barrocas: por ejemplo, las bibliotecas, ¿son estructuras o superestructuras? ¿Y los gabinetes experimentales de los científicos?” (p. 50)

Finalmente, Gramsci sentencia: “Es evidente que toda la teoría del instrumento técnico en el Ensayo no es más que un abracadabra (…) Todo esto es una desviación infantil de la filosofía de la praxis, determinada por la convicción barroca de que cuanto más se recurre a los objetos materiales más ortodoxo se es”. (p. 50)

En la que sería nuestra última entrada sobre las críticas al Ensayo Popular trataremos el tema del uso de los conceptos de ortodoxia, materia y cantidad y cualidad.




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